A pesar de que las obras no están aún licitadas y no está financiado el proyecto, varios camiones descargan constantemente piedras que extraen de una cantera ilegal, a la vez que un barco se dedica a realizar un sondeo que más parece que estuviera dragando el fondo marino: varios sebadales se han visto afectados: cientos de sebas aún vivas, recién arrancadas, flotan en el agua. Existen zonas en el fondo marino que están siendo ya esquilmadas.
La dotación de fondos por parte de la Unión Europea queda pendiente hasta que sean aportados una serie de documentos que acrediten la viabilidad ecológica del puerto.
Los interesados en su construcción utilizan toda serie de recursos para engañar a la población y para conseguir que se liciten las obras.
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