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Tinganar. Las mentiras de la Colonización.
INTRODUCCIÓN.
Nuestro archipiélago fue poblado en sucesivas oleadas llegadas desde el continente africano, principalmente durante el primer milenio antes de la era
cristiana (a.e.). Los imazighen (plural de amazigh o aborigen norteafricano) continentales que arribaron a las islas tuvieron que adaptar sus formas
de vida al difícil medio insular, en el que no existían recursos como los metales. Ello supuso una readaptación tecnológica de su cultura
originaria hacia un medio insular en el que se imponía un sistema de producción de tipo agropecuario.
Las causas del poblamiento de las islas a partir de distintas oleadas, debemos buscarlas en la época de la invasión romana del Norte de África, en
la cual los imazighen demostraron una gran resistencia. Esta tradición guerrera impidió al Imperio Romano penetrar más al interior de las costas
mediterráneas afrocontinentales, donde estableció sus tres principales colonias: Numidia, Mauritania y Getulia. La actitud agresiva del pueblo
amazigh hacia los pueblos invasores imprimió para ellos el apelativo colonialista de beréberes o bárbaros que por desgracia dura hasta hoy.
El Imperio Romano, consciente de la hostilidad de algunas tribus imazighen continentales frente a la ocupación, decidió confinar a una buena parte
de ellas en un archipiélago cercano a sus provincias. De esta manera, además de salvaguardar su presencia en el Continente, es posible que pudieran
llevar a cabo la explotación de los recursos de las costas archipielágicas, empleando a estas personas en la extracción de tintes de origen animal
y vegetal.
Otros autores hablan de oleadas anteriores a la invasión romana, causadas por la desecación de lo que fue el vergel del Sahara. También se cree que
hubo oleadas muy posteriores a la ocupación romana, cuando los árabes partieron desde la Península Arábiga hacia la invasión del Norte de África
y el Sur de Europa -siglo VII d.e.-, emprendiendo una dura lucha contra los imazighen resistentes a la colonización. Esta nueva invasión supuso la
dispersión del pueblo amazigh más rebelde en distintos islotes poblacionales situados en zonas altas y desérticas del Norte africano.
Pese al aislamiento de su lugar de procedencia, su confinamiento en distintas islas y su contacto con distintas culturas que llegaban por el mar para
comerciar o para emprender incursiones esclavistas, el heterogéneo pueblo amazigh insular conservó en su memoria colectiva las pautas de sentir,
pensar y actuar de sus hermanos culturales afrocontinentales. Así continuó en el entorno archipielágico, usando su lengua, sus complejas
estructuras socio-políticas, parte de su arquitectura sedentaria, su tradición nómada, sus actividades agropecuarias, parte de su gastronomía, su
religión astrólatra (adoradora del Sol y de los astros) prerromana y preislmámica, sus ritos y celebraciones, su folklore musical, sus muestras de
destreza física...y un largo etcétera de tradiciones, costumbres y creencias que conectan al mundo precolonial canario con el legado de los pueblos
aborígenes norteafricanos.
Con la llegada de los piratas esclavistas europeos con ansias de conquista (más tarde respaldados económica y militarmente por los Reyes Católicos)
el pueblo amazigh del archipiélago emprende una larga lucha contra la ocupación, que dura más de un siglo. Pese a las grandes victorias militares
que, en inferioridad tecnológica, llevan a cabo (Acentejo, Ajódar, etc.) la élite insular pacta tratados de paz con los mercenarios esclavistas
para así conservar su condición social.
Muy lejos de perecer en su totalidad (como algunas absurdas teorías, refutables y refutadas, afirman) el pueblo amazigh insular continuó siendo el
aporte humano mayoritario de la nueva sociedad de prestigio europeísta, con la diferencia de que su cultura y su grupo social no tenían
representación, divulgación ni protección en las nuevas estructuras sociopolíticas coloniales.
De la lectura de las escribanías públicas de la época, se saca la conclusión de que la nueva sociedad surgida tras la conquista y colonización
del Archipiélago principios del siglo XVI era una sociedad dividida fundamentalmente en tres grupos sociales.
Los citados en las escribanías como vecinos eran el grupo minoritario dominante, de mayor prestigio social y acaparador del poder político y
económico. Estaba formado por funcionarios públicos de origen europeo (mayormente clérigos y militares) y los imazighen insulares de extracción
noble acomodados a su cultura. Residían en pequeños gérmenes poblacionales que darían lugar, con el paso de los siglos, a los principales centros
urbanos canarios.
Los vecinos de origen amazigh estaban subordinados a las duras leyes que se emitían desde las instituciones coloniales por parte de sus homónimos de
origen europeo. Estas leyes o acuerdos, junto con el Santo Oficio de la Inquisición, llevaron a cabo la aculturación en forma de cristianismo de los
usos, creencias y costumbres de todos aquellos imazighen insulares que se trataban de acomodar a las nuevas estructuras sociales. Por ello, muchos de
estos nativos se vieron obligados a ocultar su origen a través de la genealogía, para así poder gozar de cierto prestigio e igualdad social con sus
homónimos europeos. De no ser así, continuarían marginados socialmente, siéndoles negado incluso el acceso a los escasos y pobres centros
educativos existentes en las ciudades-germen.
Los citados en las escribanías como guanches eran un grupo social que no gozaba de prestigio, pero tampoco era antagónico a los intereses del grupo
dominante. Eran los naturales que no oponían resistencia a la presencia europea en la isla, pero continuaban desarrollando su cultura afroinsular
alejados de las ciudades-germen. Vivían al margen de la legalidad emitida por las instituciones coloniales, que condenaban la residencia fuera de
poblado. Pero al ser el grupo mayoritario, su posición política no beligerante con los intereses europeos era respetada por las autoridades
coloniales para mantener la paz que necesitaban en la isla.
Se dedicaban al pastoreo y a la agricultura, y vivían generalmente en los poblados de cuevas o casas de piedra de los campos y cumbres. Mantenían
relaciones económicas con los vecinos.
Por último, los citados en las escribanías como alzados u horros eran el grupo social antagónico a los vecinos. No aceptaron del colonialismo sino
los nuevos utensilios bélicos para ofrecerle resistencia. Su labor consistía en dirigir ataques contra las ciudades-germen con el fin de recuperar
sus ganados y cultivos, usurpados por los europeos. De esta manera, les hacían la vida imposible, obligándoles a volver a las armas o a zarpar hacia
su continente.
Su forma de vida se asemejaba a la de los guanches, con la diferencia de que al ser un grupo opuesto a los intereses de los vecinos, estaba perseguido
duramente por sus instituciones. Aún así, muchos vecinos imazighen insulares se rebelaron contra sus homónimos invasores como consecuencia de la
labor propagandística anticolonialista llevada a cabo por los alzados. Lo mismo ocurrió con muchos guanches, e incluso, con los nuevos esclavos
negros e imazighen traídos por los europeos desde el Continente africano.
Hubo islas en las que las instituciones coloniales enviaron cartas a los Reyes Católicos pidiendo una nueva intervención militar para hacer frente a
las hordas alzadas. Sin embargo, la digna labor llevada a cabo por los alzados se vio reducida por las duras leyes que condenaban el alzamiento, entre
las que se incluía la pena capital, la venta como esclavos en mercados europeos, o el exilio hacia otras islas.
Con el paso de los siglos y el crecimiento de los núcleos poblacionales coloniales (mediados del siglo XVII), una parte los guanches se fue acercando
a las filas de los vecinos, llevando consigo el legado africano y aportándolo en la cultura criolla oficializada de las antiguas ciudades-germen
(ahora auténticas ciudades). Por otro lado, una parte de los alzados abandonó su vida condenada a las duras leyes coloniales para engrosar las filas
de los guanches.
Debido a las rígidas leyes de la época y a la miseria material provocada por las diferencias de tenencia, la mayoría de los alzados dejó atrás su
actividad política y militar anticolonialista para poder sobrevivir en el duro medio insular. Sin embargo, la casi totalidad de guanches y alzados se
estableció en los núcleos rurales y cumbreros de las islas. Este hecho hizo que perdieran completamente su prestigio social, tachados (incluso hasta
hoy) con distintos apelativos, como son los de magos o maúros, por los vecinos.
Se siguieron dedicando a la dura vida campesina -pastoreo, ganadería y agricultura-, sumidos en la más absoluta miseria material. Trabajaron en
condiciones de esclavitud en la explotación de monocultivos (caña de azúcar, extracción de tintes, cultivo de la viña, plátano, tomate, etc.) y
como medianeros para los vecinos, como consecuencia de la tenencia de aguas, tierras y ganado por parte de una pequeña minoría de estos últimos.
Ello les obligó, en el peor de los casos, a emigrar en condiciones infrahumanas hacia otras tierras continentales (África y América) en busca de
sustento, lo que posteriormente les permitió adquirir aguas, tierras y ganado.
Las relaciones socioeconómicas esclavistas llevadas a cabo por los vecinos con los magos o maúros, fueron las causantes de la mayor aculturación
psicológica, idiomática, religiosa y cultural de los imazighen canarios. También hay que recalcar la presencia de instituciones como la Iglesia, la
cual tachaba de paganas las tradiciones imazighen insulares, y a través de la Inquisición escarmentaba a sus practicantes.
Pese a la larga labor llevada a cabo hasta hoy por las instituciones coloniales para establecer lo europeo y lo español como seña de identidad y de
prestigio, en las zonas rurales y en los núcleos urbanos periféricos de las capitales canarias, los magos o maúros han sabido conservar una gran
cantidad de aspectos culturales que han heredado de sus antepasados imazighen insulares. Por supuesto, las instituciones culturales coloniales han
tratado de ocultar esta herencia notable, enmarcándola en un absurdo punto de vista hispanista o europeísta.
En nuestras Universidades, donde abunda el prestigio por lo europeo y lo español, no ha existido jamás una cátedra que estudie la cultura de los
pueblos africanos prerromanos y preislámicos, entidad que existe actualmente en muchas Universidades de ciudades españolas y europeas que nada
tienen que ver con África o con la Historia Africana. Ello no es más que un desprecio a lo que es una realidad geográfica, antropológica y
cultural del Archipiélago Canario. Una muestra más, en pleno siglo XXI, del colonialismo etnocéntrico emprendido en las ciudades-germen del siglo
XVI.
TINGANAR. LAS MENTIRAS DE LA COLONIZACIÓN.
El tópico absurdo de la aniquilación guanche únicamente lo sustentan los pobres argumentos emitidos por algunos intelectuales, muy bien acomodados
y subvencionados por las instituciones públicas canarias de prestigio europeísta o hispanista.
La continuidad biológica del pueblo amazigh insular de Canarias es un hecho que se viene demostrando históricamente desde la correcta lectura de las
crónicas (siglos XVI-XVII) hasta los estudios antropológicos de Verneau (1887), Bethencourt Alfonso (1912), Fischer (1931), Wölfel (1957),
Schwidetsky (1957), Fusté de Ara (1958), García Talavera (1991)...y un largo etcétera que abarca hasta las publicaciones más recientes. Todos
ellos han coincidido en el gran parecido físico y cultural que poseen los isleños actuales con sus antepasados precoloniales y con las actuales
poblaciones imazighen continentales menos arabizadas.
I. LAS MENTIRAS DEL ESTABLECIMIENTO DE EUROPEOS EN CANARIAS.
Los conquistadores que vinieron a invadir Canarias eran en su mayoría piratas, traficantes de esclavos o militares a sueldo de la monarquía de los
Reyes Católicos. Vinieron al archipiélago con espíritu de rapiña y no encontraron la riqueza material que buscaban. Es por eso que, salvo algunas
escasas excepciones en las que se establecieron siendo propietarios de gran calidad de tierras, aguas y ganados de los canarios precoloniales, la
mayoría de ellos marcharon desmoralizados hacia sus casas o hacia América para saciar su ambición. En un territorio tan pequeño como Canarias no
habían fortunas salvo para unos pocos, y eran mucho menos valiosas que el oro y otras riquezas que se estaban explotando y repartiendo entre los
conquistadores de América. Así lo refiere la siguiente crónica de la conquista.
1. Abreu Galindo. Principios del siglo XVII.
“[…] después de sosegada la isla -de Tenerife, la última en conquistar- los más de los soldados se volvieron a Castilla a sus casas”.
Hay que tener en cuenta la guerra que, al mismo tiempo, estaban llevando a cabo los Reyes Católicos en Granada para expulsar a los árabes, judíos e
imazighen, establecidos allí desde hacía nueve siglos. Este evento causó la marcha hacia tierras europeas de muchos de los conquistadores
transitoriamente establecidos en Canarias.
2. Escudero. Finales del siglo XV.
“Hizo -Pedro de Vera- los repartimientos; mandó a cada uno sus títulos de tierras i heredamientos, según habían ceruido y vístolo por ellos
todos fueron muy contentos con sus tierras y aguas, particularmente los que auían servido sin sueldo, los quales todos se quedaron avecindados en
esta isla, poniendo a sus heredamientos sus nombres aunque fuesse a un risco mui pequeño. Muchos de ellos de conquistada Canaria pasaron a la
conquista de Thenerife, que no voluieron i a la de la Palma, i allá también se les dieron a otros sus repartimientos. A los peones i pagados se les
dieron assimismo tierras y aguas según su seuicio, i estos las vendieron i se fueron, el que tenía con que irse no se quedaba porque había guerras
siuiles en Granada i a la fama acudían después de la conquista de Thenerife, los caualleros conquistadores quedaron por los fructos que les rendían
sus tierras de vinos y azúcares viniendo nauíos a cargar al puerto de Gando, i assí tuvieron mucha largueza [...] Acudieron a Canaria muchos
moradores de España y Francia i personas de Génoua después de la conquista , que conpraron muchas tierras i hicieron heredades; repartiéndose a
los vecinos granos para sembrar, como seuada, trigo, hauas i otras cosas que multiplicaban infinito.
Era mucha la largueza y ostentación con que las casas de estos caualleros se portaban i a la afama venían a la tierra muchos a viuir de diuersas
partes, hasta que hubo nuebas en el descubrimiento de las Indias occidentales, que no quedó ninguno de los que vinieron después [...] A los
conquistadores que aiudaron con sus dineros y peones pagados y casados con hijas de tales conquistadores, y a estos tales, se les dieron grandes
repartimientos. Solos los pobres hidalgos aventureros stremeños, biscaínos, castellanos, que siruieron sin premio teniendo el maior riesgo i el
cuerpo a el enemigo, les taparon la voca con unos riscos pelados, serca de la cumbre, en Telde, Agüimes, Tirajana, i Guía, y los más como no
podían augmentar, los vendían por nada”.
También debemos citar que una gran parte de los conquistadores eran imazighen insulares, procedentes de las islas conquistadas o de correrías
esclavistas en las islas no conquistadas. Eran llevados a la conquista de otras ínsulas como carne de cañón, y recibieron repartos de tierra, agua
y ganado como consecuencia de su gran mérito militar. Éstos, en su mayoría, quedaron en el archipiélago, siendo los propietarios más numerosos.
Mantenían su posición distinguida aceptando y colaborando con el status quo colonial.
3. Bethencourt Afonso. Principios del siglo XX.
“[...] En muchas -datas o repartimientos- se especifica si el agraviado es conquistador o poblador, a veces sus servicios, si trajo mujer e hijos y
la filiación de su nacionalidad, como castellano, portugués, canario de Gran Canaria, borgoñón, gomero y tal cual ocasión de natural, o sea
indígena de Tenerife”.
4. Datas de Tenerife. Principios del siglo XV.
“Por cuanto Pedro Manynydra, canario de la Gran Canaria, por servir a sus Altezas en definción de nuestra santa fe católica [...]”.
“Juana Sánchez, también canaria [...] lo cual vos do porque trabajó vuestro marido en la conquista y vos quedastes viuda [...]”.
“Juan de Uramas, Rodrigo el Coxo, Francisco de Leon y Fernando de Leon [...] canarios [...] conquistadores [...]”.
“Pedro Camacho [...] natural de Gran Canaria y conquistador que fuiste destas dos islas [...]”.
“Antonio Díaz, canario como a conquistador [...]”.
“Pedro Vizcaíno [...] canario [...] por los muchos servicios que habéis fecho a Sus Altezas en especial porque fuestes conquistador destas dos
islas de Tenerife e San Miguel de La Palma”.
Por último, los conquistadores europeos que marcharon hacia tierras lejanas al Archipiélago, muchas veces dejaron sus posesiones a sus sirvientes
imazighen insulares de extracción noble que vivían en las ciudades-germen. De esta manera dejaban bien asegurada la soberanía de España sobre las
Islas.
5. Datas de Tenerife. Principios del siglo XV.
“Yo Dn. Alonso [...] digo que porque vos Elvira Hernández hermana de Pero Bueno y de Gaspar Hernández, mis criados, naturales desta isla [...]
hago merced de cuatrocientas fanegas de tierra en Abona [...]”
Como existen miles de datas, para no repetirnos, recurriremos al testimonio concluyente de Rosendo García Ramos, citado por Bethencourt Alfonso.
Muchas de las datas que este genealogista tuvo la suerte de investigar, fueron conscientemente quemadas luego para ocultar la filiación amazigh
insular de la mayor parte de los canarios acomodados en las ciudades o villas.
6. Rosendo García Ramos. Finales del siglo XIX.
“He visto en diferentes manuscritos antiguos que todos los reyes guanches tuvieron datas, y no sólo ellos sino también muchos de sus hijos y otros
guanches; es más, he visto precisadas varias, pero no me he tomado el trabajo de copiarlas…Por otra parte, tengo las citaciones de un sin número
de documentos públicos otorgados por los indígenas de Tenerife; y como hicieron multitud de testamentos, cartas dotales, compra-ventas, etc., no es
muy difícil a los poseedores de índices explicativos de los libros parroquiales y de las escribanías, averiguar la filiación de multitud de
guanches. El archivo de tales índices que poseía el Licenciado Casas es muy rico y lo mismo el del finado Afonso Avecilla, que donó a la iglesia de
la Concepción de esta capital”.
De estos textos se puede deducir que no todas las tierras, ganados y aguas quedaron en manos de los invasores europeos. Los nobles, conquistadores, y
en general, los vecinos imazighen insulares, recibieron la mayor cantidad. Lo que sí es probable que sea cierto es que la mejor calidad de aguas,
ganados y tierras quedaran en manos de la minoría acumuladora europea.
Es lógico que se les tuviera contentos a los naturales más notables con su parte del pastel, pues de esta manera se certificaba y se legitimaba
institucionalmente el colonialismo económico, social y cultural del Archipiélago por parte de la administración colonial.
II. LAS MENTIRAS DE LA MANO DE OBRA.
Hay investigadores que, aún siendo conscientes de que la inmensa mayoría de los conquistadores zarparon desde las islas rumbo hacia Europa o
América, apuntan a una posterior gran colonización humana de pastores y agricultores europeos.
Esta teoría se cae por su propio peso, puesto que es bastante razonado pensar que los escasos poseedores europeos se aprovecharían de la mano de
obra existente en el sumido pueblo amazigh insular para explotar el beneficio de sus propiedades. Pues estos precisamente eran en su mayoría pastores
y agricultores, adaptadísimos a las duras condiciones orográficas, hidrográficas, ecológicas y nutricionales del medio insular.
Así lo refleja la siguiente escribanía pública del Cabildo de Tenerife.
1. Escribanías del Cabildo de Tenerife. Principios del siglo XVI.
“Fue acordado e consultado en este Cabildo que porque los pastores guanches son ladrones y roban toda la ysla y destruyen los ganados, de que se
quexa todo el pueblo, y hasta aquí non se a podido remediar de pastores castellanos por falta de non los aver”.
De esta crónica se extrae la conclusión de que los pastores y agricultores en tierras castellanas eran escasos. Seguramente por haber sido llevados
a colonizar tierras americanas, mucho más llanas, extensas y productivas que las del escarpado y crecientemente esquilmado medio insular. Por otra
parte, nos hace pensar en el destino que aguardaría a la colonización humana de las islas menores, si para islas tan ricas como pueden ser Tenerife
o Gran Canaria no habían colonos suficientes para llevar a cabo su explotación.
Este fenómeno poblacional es citado por el erudito investigador tinerfeño Bethencourt Alfonso, al citar los testimonios de algunos viajeros
extranjeros que visitaron las islas en tiempos posteriores, pero muy cercanos, a la conquista.
2. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Para que se comprenda la gran desproporción que siempre hubo en la nueva sociedad formada por indígenas y europeos, basta decir que medio siglo
después de conquistadas las cuatro islas menores, según Azurara, existían los siguientes hombres de los segundos: 60 en Lanzarote, 80 en
Fuerteventura, 12 en El Hierro; no computando ninguno a la Gomera porque probablemente no los habría, pues en rigor no estaba conquistada.
En 1455, ya en tiempos de Diego de Herrera, visitó las islas Cadamosto, que declara “se componían en su mayor parte de indígenas”; y esto
debió saberlo Viera y Clavijo puesto que cita al viajero. Y tanto en las islas de señorío como en las realengas, se conoce por los cronistas que se
celebraron tratados de paz con los conquistadores, que los naturales nobles recibieron repartimientos y todos se equipararon a la europea [...]”.
Cuando los conquistadores propietarios asentados no pudieron aprovecharse de la mano de obra esclava autóctona, trajeron mano de obra del cercano
continente africano, donde continuaban cometiendo sus tropelías esclavistas. Ellos, lógicamente, preferían aprovecharse de la mano de obra esclava
africana (continental e insular) antes que solventar a un pastor o agricultor europeo. Además, ellos no iban a aceptar las relaciones sociales
esclavistas existentes en las islas... ¿quién querría venir al lejano Archipiélago para ser esclavo de un señor, teniendo tierras (muchos más
numerosas, llanas, productivas y extensas) para ellos solos en América o en Castilla?
3. Rumeu de Armas. Siglo XX.
“El tráfico de esclavos nunca fue tan provechoso y dramático como en el famoso año del hambre (1521-1522). En la región marroquí de de Dunquela
los moros vendían a precios irrisorios a sus mujeres y hermanos con la única condición de alimentarlos”.
Una de las correrías esclavistas que se llevaron a cabo en nuestro continente, fue la que protagonizó Pedro de Maninidra, un conquistador amazigh
insular procedente de Gran Canaria. Murió en Berbería durante esta incursión.
4. Libro 5º de Datas del Cabildo. Año 1503.
“[...] Dos fanegas de tierra en Taoro, en el término de la Orotava, a Costanza Fernández, hija de Pedro Maninidra, canario, muerto en África por
los moros”.
Los siguientes textos nos hablan de estas prácticas tan habituales en aquella época. Incluso nos hablan de como además de esclavos, del Continente
se traían semillas que dieron lugar a lo que fueron los cultivos principales de Canarias, aunque muchos de éstos existían ya en el Archipiélago
antes de la conquista (trigo, cebada y ñame).
5. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“Trájose de Guinea negros para el servicio de los ingenios y viñas, que después sus dueños dejándoles libres por voluntad de sus Altezas tienen
un pueblo donde habitan todos negros, en Tirajana [...]”. Trájose de Guinea las patatas, el maíz, raíces de plátanos, ñames y otras
semillas”.
6. Lobo Cabrera. Finales del siglo XX.
“Eran traídos de la vecina costa de Berbería -los apelativamente llamados moriscos-, zona comprendida entre lo que hoy es el sur de Marruecos y el
norte del Río Senegal, a donde los nuevos isleños, llámese castellanos, italianos o portugueses, hacían sus armadas, autorizadas por los reyes
con la finalidad de perseguir a los infieles. En esta zona se les aprisionaba en razzias más o menos rápidas y fructíferas”.
“Proceden del África negra -entiéndase los negros- [...] y llegan al archipiélago [...] por las armadas a Berbería, Cabo Verde y Guinea que
realizan los propios isleños”.
Estos esclavos afrocontinentales, al igual que algunos vecinos y gran cantidad de guanches que se veían en la misma situación de opresión que los
alzados en aquella sociedad abusiva, participaron activamente en la lucha anticolonial buscando la expulsión de los europeos para así recuperar su
libertad y sus bienes usurpados.
7. Escribanías del Cabildo de Tenerife. Principios del siglo XVI.
“E luego Alonso de las Hijas e Fernando de Trugillo e Mateo Viñas e Batysta Ascaño y el Bachiller Pero Fernándes dixeron que denuncian e
denunciavan al señor Adelantado que ay muchos guanches alçados en esta ysla e que roban los ganados y facen otros daños; que piden se faga lo que
sea justicia procediendo contra ellos. Muchos esclavos guanches que se huen andan alçados cinco o seis años entre los libres, porque como todos son
de una nación y biven en los campos e sierras acógense y encúbrense unos a otros, y esto házenlo tan sagazmente, de más de ser la tierra
aparejada para ello, segund los barrancos de malezas e cuevas y asperujas que no se puede saver sino por presenciones. Especialmente por que es jente
que aunque unos a otros se quieran mal encúbrense tanto e guárdense lo secreto que antes morirán que descubrirse y tienlo esto por honra y este
estilo tenían antes que la dicha isla se ganase y todavía les ha quedado, pues saberlo dellos por tormento es inposible aunque los hagan pedaços
por que jamás por tormento declaran verdad y por ser de esta condición e manera es gente muy dañosa…muchos esclavos guanches e negros e moriscos
de los vezinos e moradores de la dicha isla se an huido e ausentado e huyen de cada día e se han andado e andan por las sierras e montañas un año e
dos e cuatro e cinco e más tiempo…”.
III. LAS MENTIRAS DE LAS BATALLAS.
La guerra en inferioridad tecnológica que llevaron a cabo nuestros antepasados directos, se trataba de una guerra de guerrillas. Raras veces se
enfrentaron dos ejércitos en campo abierto. Los canarios precoloniales eran plenamente conscientes de que los ataques por sorpresa eran su mejor arma
contra los avances tecnológicos y las bestias (perros salvajes, caballos...) del enemigo. Por ello tardaron mucho más de un siglo (no menos de uno,
como afirman algunos) en reducir militarmente a la resistencia anticolonial.
1. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“A pocos pasos salió una emboscada de guanches, con tanto esfuerzo y ánimo, que no bastó el socorro […] sin que luego no fuesen muertos más de
100 cristianos y muchos heridos; que al huir muy arrebatados a embarcarse, no acertando, quedaban miserablemente muertos”.
Así mismo, vemos como los Acuerdos del Cabildo de Tenerife (por poner el ejemplo) citan la gran cantidad de guerreros tinerfeños precoloniales que
existen en la isla décadas después de haberse dado por finalizada su conquista.
2. Acuerdos del Cabildo. Año 1514.
“Estaba informado de que en esta isla hay muchos hombres de pelea guanches [...] que facen daño a los ganados e haciendas de los vecinos, andando
como andan de contino en el campo habitando fuera de poblado, lo que está informando que cometen [...] e los alguaciles no los pueden prender...por
andar armados de lanza e de las espadas y otras armas”.
Hablamos de Tenerife puesto que fue la isla en la que hubo mayores y más numerosas batallas, y supuestamente la que mayor población masculina
perdió como consecuencia de ellas.
3. Acuerdos del Cabildo. Año 1513.
“[...] Al pago están obligados todos los vecinos por estar como están todos los caminos tapados y las montañas llenas de muchos alzados y
ladrones, que si no se remediaba se perdería la isla y todos han acudido con el repartimiento del dinero que les cupo pagar [...]”
Vemos como casi dos décadas después, las isla no sólo se haya poblada en su mayoría de imazighen insulares, sino que gran cantidad de sus hombres
y mujeres de pelea continuaban haciendo frente al colonialismo. Por si fuera poco, estos nuevos combatientes iban armados a la europea, lo que les
hacía mucho más temibles. ¿Qué debemos pensar acerca del resto de las islas en las que no hubo tan grandes ni numerosas batallas? Pues que al
igual que en Tenerife, no hubo genocidio masculino, sino una resistencia organizada en las cumbres y zonas rurales aisladas.
Por lo tanto, el tópico extendido de que la población masculina precolonial del archipiélago fue extinguida por la guerra queda totalmente
desmentido. Más aún si atendemos al siguiente texto.
4. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Por las consideraciones hechas, las pruebas apuntadas y los individuos que surgen de las páginas anteriores, cabe deducir que Tenerife no fue
conquistada por la fuerza de las armas en el sentido de que los españoles dominaron a los indígenas en los campos de batalla; sino que debilitado el
país con las guerras entre menceyatos y la guerra social entre nobles y siervos a presencia de las armas españolas, concluyeron por sometérseles
aunque negociando un tratado de paz quedando equiparados vencedores y vencidos”.
Como podemos ver, las islas fueron reducidas a base de tratados de paz y de igualdad que jamás fueron respetados por parte de los europeos. Este
fenómeno no sólo se dio en Tenerife, sino en todas las islas.
Aprovechando el culto a la palabra de los canarios precoloniales (documentado en todas las crónicas) los europeos hicieron del engaño y la traición
una estrategia militar para llevar a cabo la conquista de las islas. La mentira les permitió chantajear a muchos nobles imazighen insulares, reunir a
cientos de canarios precoloniales en sus buques para venderlos como esclavos, apresar y ejecutar a algunos caudillos alzados para escarmentar a sus
seguidores, etc. De todo ello fueron tardíamente conscientes nuestros antepasados debido a sus preceptos culturales, en los que la hospitalidad para
con el visitante y el rechazo a la crueldad eran admirados. Pero una vez que palparon el engaño y la traición dejaron atrás la cultura de la
amistad para pasar a la cultura de la guerra.
5. Sedeño. Finales del siglo XV.
“En el tiempo que sucedían estas cosas entre spañoles i Canarios, no dexaban de hauer casos de contar o ia de mofa i risa u ia de pesar i
tristeza. Los Canarios de que no tractaban verdad ni palabra los christianos y que eran falsos viles i que hauían muerto a su Dios que era tan bueno
i les hauía enseñado el camino de la verdad, la qual ellos no profesaban”.
6. Sedeño. Finales del siglo XV.
“Tratándose de la guerra y conquista de Canaria los canarios indignados contra los cristianos les deshonraban y decían palabras afrentosas,
menospreciándolos de gente sin verdad, falsos y traidores, putos quemados que habían muerto a su Dios y otras afrentas [...]”.
7. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“Venían -los imazighen insulares- de ordinario a decirnos oprobios al campamento”.
Las batallas que más víctimas se saldaron fueron precisamente las victorias de los canarios precoloniales, debido a su carácter sorpresivo. Tal es
el caso de la gloriosa Batalla de Acentejo, que imprimió la mayor derrota para el ejército español en toda su etapa imperial afroamericana.
8. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Por manera que de un ejército de 1300 infantes, incluyendo los 300 del cuerpo auxiliar güimarero, y 125 caballos o séase un total de 1425
plazas, murieron 1170, a saber: 600 españoles peninsulares, 300 españoles isleños -canarios precoloniales y españoles desembarcados desde Gran
Canaria- y 270 güimareros, habiéndose salvado únicamente: 39 hombres que quedaron de presidio en el Real de Santa Cruz, 185 que más o menos
heridos pudieron escapar de la batalla a través del monte o fueron recogidos por los buques y 31 prisioneros devueltos por Bencomo, o séase un total
de 255 sobrevivientes de la primera invasión y de la primera campaña”.
[...] 255 hombres supervivientes del ejército: de ellos 225 entre peninsulares e insulares españoles –se refiere a los canarios precoloniales ya
españolizados y a españoles, ambos procedentes de Gran Canaria- y 30 güimareros salvados de la batalla [...].
[...] se salvaron 100 o 120 naturales de la isla de Canaria y 4 portugueses [...] que fueron recogidos por los buques a la siguiente mañana.
[...] todos heridos, se salvó el general con 50 caballeros y 30 güimareros [...].
Claro que los cronistas siempre ocultarían el número de las víctimas en beneficio de su nación, exagerando la cantidad de canarios precoloniales
caídos en la batalla y el número de europeos supervivientes.
Las pocas victorias militares de los invasores sobre los naturales jamás fueron las que determinaron el apaciguamiento de las islas, y mucho menos
las pocas vidas que se saldaron en relación a la población total. Otro factor importante (que trataremos también en el capítulo V) fueron las
duras leyes que emitían las instituciones coloniales para condenar el alzamiento y la residencia fuera de poblado. Esta política terrorista junto
con los pactos de paz e igualdad posteriormente incumplidos, fue la que mayormente contribuyó a la pacificación.
9. Escribanías del Cabildo. Principios del siglo XVI.
“Se platicó sobre razón que se debía pregonar que los guanches de esta isla e gomeros tuviesen sus habitaciones e viviendas en los poblados, por
manera que fuesen bien acostumbrados e adoctrinados en la fe, por que oyesen misa y las oras y especial las qreaturas que sepan como han de bevir y
sean puestos en camino de ser buenos cristianos, e todos se confiesen. Sobre lo qual y remediar otros inconvenientes, que por bevir fuera de poblado
nacen e acaescen, que devían hordenar e proveer e hordenaron e mandaron que para esto mejor se hacer que se pregone públicamente que todos los
guanches e gomeros, ombres e mugeres, casados e por casar, ebcebtados los orros que libres están de hoy fasta el día de año nuevo parezcan ante el
escribano del Cabildo e se registren por sus nombres porque vista las copia se dé tal forma e manera en lo susodicho que sea Dios servido y el
Cabildo haga lo que deve haser mirando el bien e pro e utilidad que deste negocio se sigue e como mejor convenga hacerse para su bivienda e
habitación de los dhos. guanches e gomeros, e por los inconvenientes que hasta hoy ha abido e ay cesen. So pena quel que toviere de qué pagar pague
en pena de dos mil mrs…”
IV. LA MENTIRA DE LAS ENFERMEDADES.
Algunos autores apuntan a que la población canaria precolonial se vio extinguida a causa de las enfermedades que trajeron consigo los conquistadores.
Lo cierto es que los canarios precoloniales tuvieron relaciones comerciales y culturales importantes con los europeos mucho antes de que comenzara la
conquista de las islas en 1402. Es por ello que el fenómeno de conquista no pudo haber ocasionado dichas enfermedades, ya que el choque biológico
entre europeos e imazighen insulares se produjo mucho antes. Es decir, que no ocurrió lo mismo que aconteció a los indios americanos, que no
tuvieron choque biológico con los europeos hasta la llegada de los conquistadores en 1492.
Además, los cronistas tienen el valor de afirmar que fue por mediación divina el que esta supuesta epidemia no afectara a los bandos isleños
pacificados o aliados de los europeos, sino solamente a los bandos de guerra. Hablan incluso de que en localidades como Güímar, Real de Las Palmas,
Real de Santa Cruz o La Laguna, donde estaban asentados en insalubres campamentos conquistadores europeos y colaboracionistas canarios, no se
manifestó ninguna epidemia. He aquí algunos ejemplos.
1. Escudero. Finales del siglo XV.
“I traxeron -los europeos- estas nuebas de la mortandad que por la misericordia de Dios i la Reina de los Angeles no tocó en ningún spañol ni
guanche amigo de los que tenían la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria”.
2. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“Y aunque toda la isla padecía tanta enfermedad sólo se libraron, sin entrar en ellos la peste, los del territorio de Güímar, devoto de la
Virgen, y el Real de los cristianos gozando del aire puro del Norte”.
De esta misma peste o modorra se habla en los textos referentes a la conquista de la isla de Gran Canaria.
3. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“[...] En el interín de el principio de la guerra, les fue dando una morriña de que iban muchos acauándose [...]”.
Es curioso como jamás se habla de las enfermedades que podrían haber afectado a los españoles como consecuencia de la desnutrición y de las
condiciones insalubres en las que vivían en sus reales o campamentos.
El doctor, Licenciado en Medicina, Juan Bethencourt Alfonso, dedica algunas palabras bastante esclarecedoras acerca del bulo de “la peste
guanche”, inventado por los cronistas para sentenciar el final de la conquista de las Islas sin hacer alusión a los tratados de paz e igualdad
posteriormente incumplidos.
4. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“En las condiciones de vida de los guanches las epidemias de modorra necesariamente tenían poco poder difusivo, siendo su radio de acción muy
limitado. Hoy que se conoce el germen de la enfermedad y los medios más adecuados de su propagación, cuando se considera que los guanches de
Tenerife no contaban con una sola población, ni el más modesto caserío, sino que las familias moraban aisladas unas de otras separándolas 3 o 4
kilómetros, en chozas ventiladas, y que no conocían los estercoleros, ni los alcantarillados, ni pozos negros, ni letrinas, ni lavaderos públicos,
ni otros elementos o factores que pudieran dar lugar a la intoxicación del subsuelo o contribuir a la creación y multiplicación de poderosos focos
infecciosos, hay que convenir que tales epidemias tenían que ser muy poco expansivas.
Ni siquiera se puede alegar como foco de origen los cadáveres de Acentejo, porque es bien sabido que fueron quemados por orden del rey Bencomo”.
De esta lectura se extrae que, precisamente, los más susceptibles de sufrir este tipo de enfermedades eran los españoles y canarios precoloniales
residentes en los campamentos europeos. Tal es así, que dicha enfermedad se padeció en ciudades como La Laguna y en Santa Cruz en tiempos coetáneos
a la conquista, tal y como recogen algunas escribanías de la época.
5. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“La modorra o fiebre tifoidea se padecía como ahora, dándose casos desde fines de la primavera hasta romper el invierno en los altos de la isla,
como La Laguna, etc. y durante esta última estación en las zonas costaneras como en Santa Cruz, en relación con cierto grado de calor y humedad; y
probablemente tomaría algunos años carácter más o menos epidémico, cual refieren los citados cronistas en el estío y otoño de 1494, pero nunca
en la magnitud de nuestros tiempos cuando no interviene la higiene”.
Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que la modorra fue una enfermedad sufrida en los campamentos y ciudades-germen europeos. También podemos
afirmar que “la peste guanche” fue una invención de los cronistas para justificar la pacificación de las Islas, no encontrando otros motivos
más que las guerras para explicar dicho acontecimiento, y negándose a citar la existencia de tratados de paz e igualdad (ya que, más tarde, los
incumplieron) llevados a cabo entre la nobleza amazigh insular y los europeos.
6. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Trátase de una hipérbole a todas luces por esgrimirla como causa de la rendición de la isla, no encontrando otros motivos para explicarla y no
atreviéndose -los cronistas- a matar más millares de guanches en las batallas [...]”.
V. LAS MENTIRAS DE LOS ESCLAVOS.
Durante y después de la conquista, se promovió el tráfico de esclavos canarios hacia los mercados de las costas europeas, principalmente hacia las
costas europeas de Valencia y Sevilla.
1. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“Llegaron (los esclavos canarios) a Sevilla y el concurso al ver los canarios era grande, y en la puerta del Arenal un soldado español dijo a un
muchacho canario: “Es muy buena Canaria, linda tierra; yo he estado en ella”. Respondióle diciendo (el canario): “Ahora dice que es buena
cuando tú y otros ladrones como tú la habéis destruido y quitado todas las palmas. Y nadie se atrevió a decirle nada”.
Pero también hay que destacar que hubo un flujo bastante mayor de esclavos entre las islas del archipiélago. Los conquistadores asentados
temporalmente en islas ya conquistadas, llevaban a cabo correrías esclavistas en las que aún no habían sido conquistadas. Estos esclavos eran
principalmente llevados como combatientes a la conquista de otras islas, aunque también eran explotados como mano de obra en los territorios
insulares conquistados o se les instruía como intérpretes para emprender posteriores incursiones en sus islas de procedencia.
2. Núñez de la Peña. Mediados del siglo XVII.
“Retiráronse con los siete cautivos (desde La Gomera) y más de mil cabezas de ganado; pero al embarcar descubrieron a un niño de siete años
cogiendo pecesitos en los charcos y también se lo llevaron para Lanzarote”.
3. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“Trajo a Canaria (desde Tenerife) buena presa de ganado que halló acorralado, muy manso, todo cabrío; 3 mujeres, 2 hombres y algunos muchachos que
dormían en cuevas […]”
Si hay algo que demuestran las escribanías públicas, es como los esclavos canarios precoloniales vendidos en los mercados europeos, tras ganar su
libertad, volvían a las islas en oleadas. Incluso, una vez en ellas, pasaban a formar parte de la resistencia anticolonial uniéndose a los alzados.
Testimonio de ello dejan textos de distintos autores, escritos durante la época colonial inmediatamente posterior a la conquista.
4. Rumeu de Armas. Siglo XX.
“Este retorno (de esclavos canarios desde España) más o menos consentido llegó a alarmar a los propios conquistadores, que elevaron sus quejas a
los soberanos de Castilla, ante el infundado temor de un levantamiento general”.
5. Carta del Cabildo de Tenerife a los Reyes Católicos. Siglo XVI.
“Otrosí suplicamos a V.M. haya remedio en los continuos hortos, e robos de ganados, e colmenas, e otras cosas del campo que se facen en esta isla,
porque como la tierra es demasiadamente fragosa, los naturales de ella, e de otras islas comarcanas son muy ligeros, e usados de andar por los riscos,
e asperezas, e peñas, por donde los castellanos les es imposible andar; y ellos se hacen señores de todos los ganados, y los comen e matan de ellos
los que quieren, más que los dueños. Los vecinos no los pueden sufrir, y en ninguna manera la justicia los puede prender. Así los dueños de los
ganados de esta isla, querrían que hubiese en ello justicia, e hermandad, conforme a la hermandad vieja de Toledo e Ciudad Real”.
6. Escribanías del Cabildo de Tenerife. Principios del siglo XVI.
“Las Hijas y Valdés dijeron que hacían saber al sr. Ad. y sr. Ldo. como en esta isla eran venidos y estaban muchos guanches así de los que fueron
desterrados por delitos que hicieron, como otros que se vinieron echados de otras partes por malhechores, los cuales no tienen haciendas y los
trajeron y no trabajan, sino andan por los campos de hato en hato comiendo de los ganados, robándolos de los vecinos y aconsejando a los esclavos que
se alcen y encubriéndolos; y como sean naturales y destruyen la isla y tienen por partido de decir que la tierra y ganados eran de sus agüelos y que
por aquello lo habían de comer”.
7. Acuerdos del Cabildo de Tenerife. Principios del siglo XVI.
“[...] han sido tomados muchos (alzados) e son de fuera de la tierra [...]”
También es de interés la relectura del texto 6 del capítulo II.
Algunas veces la Iglesia, para ganar y recuperar adeptos, emitía escritos hacia las instituciones españolas pidiendo el regreso de los esclavos
usurpados. La causa de ello es que muchas veces la codicia y la falta de escrúpulos de los conquistadores vendían incluso a los canarios
precoloniales ya cristianizados y asimilados a la europea (en esta práctica destacaron Pedro de Vera y Beatriz de Bobadilla).
También tuvo gran importancia para los cautivos la labor antiesclavista llevada a cabo por nobles imazighen insulares como Francisca de Gazmira en La
Palma, Leonor de Morales en Tenerife e Inés “la Canaria” en Gran Canaria.
8. Aznar Vallejo.
“Comisión a los obispos de Málaga y Canaria para que pongan en libertad, por su condición de cristianos a las mujeres y niños cautivos en la
Gomera y vendidos como esclavos, en Castilla y Aragón, por Pedro de Vera, gobernador de Gran Canaria, y Beatriz de Bobadilla…”.
Tras la conquista, el tráfico de esclavos entre islas se generalizó en exiliar a otras islas a los alzados capturados por las cuadrillas de
guancheros. Desterrándolos de su entorno natural y privándoles de la relativa libertad que poseían antes de ser capturados, no entorpecerían los
intereses colonialistas europeos. Aún así, muchos de ellos se reorganizaron para hacer frente a los invasores.
9. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“A los (alzados) que hacían prisioneros, imponían distintas penas según sus fechorías y antecedentes, como azotes, cárcel, cortarle las orejas,
extrañamiento de la isla y tal vez en ocasiones la pena capital”.
10. Acuerdos del Cabildo. Principios del siglo XVI.
“[…] Que he visto el mucho daño en la isla de los esclavos, que cualquiera esclavo que se huyere desde hoy en adelante, que muera por ello, y si
fuere muger que le den cien azotes y la echen de la tierra”.
En los textos 5, 7, 8 y 9 notamos la rigidez con la que se condenaba el alzamiento, así como las duras leyes que existían para mantener a raya a los
vecinos imazighen insulares. Fueron ellas las principales responsables del paulatino abandono de las actividades militares de los alzados, de las
cuales se tiene noticia hasta mediados del siglo XVII.
Por último, si hablamos de esclavitud debemos tener en cuenta que prácticamente toda la población insular estaba sometida a ella. La única
diferencia -quizás- que había con los esclavos reconocidos institucionalmente era el derecho de compra-venta y la posibilidad de traslado
interinsular o extra-archipielágico.
VI. LA MENTIRA DEL MESTIZAJE BIOLÓGICO ENTRE EUROPEOS Y AFROINSULARES.
El pueblo amazigh que arribó a Canarias en distintas oleadas era un pueblo biológicamente heterogéneo y culturalmente homogéneo. Como los
distintos islotes que forman el pueblo amazigh continental de hoy, entre los canarios precoloniales existía una gran variedad de texturas faciales y
particularidades anatómicas.
Muy alejada de la imagen exótica y unificadora que dieron algunos cronistas, basándose seguramente en los cánones de belleza europeos del momento,
los imazighen insulares eran mezcla de distintos tipos humanos existentes en el continente africano.
Cierto es que la textura facial generalmente aceptada en las crónicas y en los estudios antropológicos más recientes es la blanca. Pero entre los
canarios precoloniales existían también individuos de tez más morena e incluso negroide.
En cuanto al color del cabello, generalmente era de color oscuro, aunque existían auténticos islotes poblacionales que disponían de cabello rubio o
pelirrojo y de ojos claros, como existe actualmente en algunos pueblos norteños y cumbreros de las islas. Pero de ningún modo se puede englobar a
los pueblos imazighen en un fenotipo o textura facial determinada. En cambio, sí se pueden englobar en una cultura muy concreta: la cultura aborigen
norteafricana o cultura amazigh.
Con el concepto romántico del mestizaje biológico europeo-afroinsular tras la conquista y el tópico generalizado de que los imazighen insulares
eran blancos, altos, rubios y de ojos azules en su totalidad, se ha declarado (por parte de algunos autores) la continuidad biológica de los canarios
precoloniales en lugares muy concretos y en número muy escaso, o simplemente se ha negado dicha continuidad. Incluso se les han atribuido orígenes
europeos a los primeros habitantes del archipiélago.
Esta imagen exagerada e idealista (impresa por imposición colonial en nuestra mente) que tenemos acerca de la apariencia física de nuestros
antepasados más directos y remotos, no es más que el interés que tuvieron los racistas europeos en justificar su presencia y su poder de prestigio
en las islas. Los cronistas, las instituciones culturales criollas y muchos investigadores europeístas de Canarias, en lugar de reflejar en sus obras
como un pueblo soberano fue injustamente sojuzgado por el colonialismo medieval europeo, se inventaron desde siempre historias románticas al más
puro estilo pocahontiano para así justificar por un absurdo imperativo amoroso el status quo colonial.
Lo cierto es que muy poco o nada saben estos investigadores europeístas acerca de los pueblos imazighen de la costa de enfrente.
¿Hubo mezcla biológica considerable entre los conquistadores europeos y los imazighen insulares tras la conquista? La respuesta es NO. Un pueblo que
había sido humillado y esclavizado por sus conquistadores jamás aceptaría el mestizaje con ellos voluntariamente. Otra cosa muy distinta es el
interés económico que existía entre la nobleza amazigh insular y los conquistadores de perpetuarse en su posición social privilegiada. Para
asegurarse su cachito de pastel, algunos nobles canarios precoloniales casaron a sus hijas con los conquistadores, pero siempre se trató de una
minoría. Es por ello que sus instituciones siempre han justificado y celebrado el colonialismo con argumentos racistas, romanticistas y mesticistas.
Testimonio de todo esto dejan distintos viajeros europeos que pasaron por las Islas.
1. Gaspar Frutuoso. Siglo XVI.
“Los que quedaron de ellos -imazighen insulares- y las mujeres cambiaron después su disposición, tanto que los hombres son ahora tan esforzados,
valientes y ligeros, que ceden a los de las demás islas; y las mujeres de fieras, bravas y guerreras se tornaron mansas ovejas, afables y
conversadoras; son muy hermosas, blancas y discretas, cortesas y bien educadas, algunas están casadas con portugueses, otras con castellanos, aunque
los mestizos son pocos. Son de cuerpo gentil y en proporción, graciosas en el hablar, cantar y danzar según su costumbre […]. No tienen por amigo
a quien no quiere comer y beber con ellos; cuando van a la ciudad van tan bien trajeados y limpios como los más pulidos castellanos. Ellas son tan
galantes y visten con tanto costo, que parecen tener grandes rentas, y lo sostienen todo con los quesos que hacen”.
2. Sprat. Siglo XVII.
“El tres de septiembre, de hace aproximadamente doce años, emprendió una excursión desde Güimar (ciudad poblada en su mayor parte por los
descendientes de los primitivos guanchios) en compañía de algunos nativos, a ver sus cuevas y los cuerpos allí enterrados. Es éste un favor que en
raras ocasiones o casi nunca permiten (puesto que sienten gran veneración por los cuerpos de sus antepasados, y asimismo por no molestar a los
muertos); pero él había realizado varias curas gratuitas entre ellos (porque son generalmente muy pobres, aunque el más pobre se estima demasiado
como para casarse con el mejor de los españoles), lo que había ganado el favor de ellos, ya que de otro modo es del todo imposible para un
extranjero el visitar estas cuevas o los cuerpos”.
3. Glass. Siglo XVII.
“Las grandes familias de estas islas se sentirían altamente ofendidas si alguien les dijera que son descendientes de los moros, o incluso de los
antiguos habitantes de estas islas; sin embargo, imagino que no sería cosa difícil probar que la mayor parte de sus amables costumbres les han sido
transmitidas por aquellas gentes, y que no han heredado del lado gótico sino la barbarie. No obstante, la gente bien educada, y todos los españoles,
se sienten orgullosos de descender de los godos”.
4. Kinderley. Siglo XVIII.
“El relato que los españoles hacen de ellos es que sus antepasados los encontraron casi en estado natural, sin leyes ni religión, e incapaces de
dar ningún informe sobre su origen. Algunos han conjeturado que fueron emigrantes de Cartago. Los españoles los llaman moros, pero desconozco la
razón por la que les dan este nombre. Estos moros, los descendientes de los guanches, son en su mayoría campesinos y criados. Son mucho más morenos
que los españoles, tienen vivos ojos negros, largos cabellos también negros y unos extraordinarios y finos dientes”.
5. Ledru. Siglo XVIII.
“Los españoles se vanaglorian de ser descendientes de una raza pura (la de los godos) no quieren vincularse con ellos (los moros), pues los
consideran bastardos”.
6. Benito Pérez Galdós. Principios del Siglo XX.
“-El monarca español Alfonso XIII- hizo notar a la reina que yo no era santanderino, sino canario, y agregó dirigiéndose a Doña Victoria: en
Canarias hay tantos ingleses como españoles…es un paraíso…tenemos que ir juntos”.
Teniendo en cuenta que todos estos europeos basaron sus escritos, al igual que los cronistas, en testimonios orales, además de palpar con sus
propios ojos la polarización cultural y de clase existente en estas épocas lejanas a la conquista, de los textos 1 al 6 extraemos las siguientes
conclusiones:
• Los descendientes de los canarios precoloniales y las familias destacadas de origen europeo eran plenamente conscientes del lugar de donde
procedían los antiguos insulares. “Algunos han conjeturado que fueron emigrantes de Cartago -norte de Túnez- [...] Los españoles los llaman
moros” (4). “Se sentirían altamente ofendidas si alguien les dijera que son descendientes de los moros, o incluso de los antiguos habitantes de
estas islas” (3). No quieren vincularse con ellos (los moros) (5).
• Existía gran racismo por parte de los europeos hacia los canarios descendientes de imazighen insulares. Este racismo continuó siglos más tarde
de haberse declarado la finalización de la conquista. “Los españoles los llaman moros, pero desconozco la razón por la que les dan este nombre”
(4). “Las grandes familias de estas islas se sentirían altamente ofendidas si alguien les dijera que son descendientes de los moros, o incluso de
los antiguos habitantes de estas islas [...] No obstante, la gente bien educada, y todos los españoles, se sienten orgullosos de descender de los
godos” (3).“No quieren vincularse con ellos (los moros), pues los consideran bastardos” (5). “En Canarias hay tantos ingleses como
españoles” (6).
• Los canarios precoloniales y sus descendientes estaban muy lejos de ser una sociedad físicamente homogénea, aunque se diferenciaban en algunas
particularidades anatómicas frente a los europeos. “Son mucho más morenos que los españoles, tienen vivos ojos negros, largos cabellos también
negros y unos extraordinarios y finos dientes” (4). “Son muy hermosas, blancas y discretas, cortesas y bien educadas” (1). “Ciudad poblada en
su mayor parte por los descendientes de los primitivos guanchios” (2).
• Si lo recogido en el texto 2 acontecía en Güímar (importante asentamiento precolonial tinerfeño que colaboró con el colonialismo español
dándole residencia y apoyo militar desde la conquista) ¿qué debió acontecer en otros lugares más aislados de la geografía archipielágica? Pues
que, seguramente, la polarización social fue mucho más evidente.
• Los imazighen insulares, una vez asimilados a la nueva cultura, pasaban fácilmente desapercibidos como europeos. Aunque sus costumbres y
tradiciones eran bien diferentes y diferenciadas por los extranjeros. “Son muy hermosas, blancas y discretas, cortesas y bien educadas [...]. Cuando
van a la ciudad van tan bien trajeados y limpios como los más pulidos castellanos” (1). “No sería cosa difícil probar que la mayor parte de sus
amables costumbres les han sido transmitidas por aquellas gentes y que no han heredado del lado gótico sino la barbarie” (3). “En Canarias hay
tantos ingleses como españoles” (6).
• El rencor guardado por las injusticias y humillaciones sufridas durante y tras la conquista, tuvo que persistir en la memoria colectiva del pueblo
canario. “Algunas están casadas con portugueses, otras con castellanos, aunque los mestizos son pocos” (1). “Porque son generalmente muy
pobres, aunque el más pobre se estima demasiado como para casarse con el mejor de los españoles” (2).
• Por todo lo anterior, los cruces biológicos entre europeos e imazighen insulares tuvieron que ser particulares y escasos. Aunque existieran
algunos, serían absorbidos por la mayoría biológica africana, que continuaba existiendo en las islas tras la declaración de conquista.
Sobre algunas de estas conclusiones nos habla este interesantísimo escrito del doctor Juan de Bethencourt Alfonso.
6. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Los caracteres físicos y fisiológicos de los guanches pueden estudiarse en la actual población rural mejor que en los cronistas, que poco dicen
del asunto, pues la supervivencia de la raza es indudable; salvo lo que han perdido de sus excelsas cualidades orgánicas por las costumbres menos
varoniles, la sífilis, el alcohol, tabaco y otros males importados por la civilización.
El clamoroso vocerío de aquellos que pregonan el aniquilamiento de los indígenas por los españoles después del invento de la crucifixión guanche
por el arcediano Viera y Clavijo, tanto tiene de insensatez entre nuestros literatos como de mala voluntad de los extranjeros que odian el genio de
nuestra raza.
¿Qué fundamento tuvo tan extemporánea noticia? Nadie lo sabe, porque el autor no lo dice. Y es lo extraño que cuanto escribió con relación a los
indígenas y a las conquistas fue de segunda mano teniendo a la vista los cronistas, que si algo expresan es lo contrario.
Salvo los muertos en los combates que fueron menos de lo que presumen los ponderativos, entre guerreros, mujeres, viejos, muchachos y niños acogidos
a los convenios, puede asegurarse sin pecar de exagerado, que constituyeron las nueve décimas partes de la nueva población con relación a los
españoles [...].
Cuanto a mujeres europeas, como aconteció en las demás islas, eran contadas [...].
Siguiendo con el ejemplo de los [...] conquistadores y pobladores casados con otras tantas guanchas, pues los pocos que ya lo estaban para el caso es
lo mismo porque se amancebaron, resultó:
1º. Hijos mestizos de primera sangre.
2º. Simplificando el ejemplo para la más fácil comprensión, mestizos de segunda sangre (que es el primer grado de retorno), que comprende a los
vástagos del cruzamiento de los mestizos anteriores con guanchas, que eran las que abundaban.
3º. Mestizos de tercera sangre (segundo grado de retorno) o sea los nacidos de los de segunda sangre casados con guanchas de pura raza, y así
sucesivamente hasta que en el quinto o sexto cruzamiento de retorno, como la población no era alimentada con elementos de fuera sino de la tierra,
desapareció por lo general todo vestigio de mesticismo (mestizaje) y reapareció el tipo de la raza de la madre oséase del guanche con todos sus
caracteres.
Tenemos una prueba decisiva de que las cosas debieron acontecer así, en la igualdad de los caracteres osteométricos que ofrecen los osarios de las
iglesias y cementerios de los pueblos y los recogidos en los antiguos panteones guanches.
Claro es que hay otras clases de mestizos, así como fenómenos de atavismo, pero hablando en términos generales y excluyendo determinadas
localidades y hasta familias, el fondo de la población retornó al tipo guanche. Invitamos a descubrir un sólo cráneo braquicéfalo, en las islas
de señorío donde estuvieron algunos franceses y dejaron sucesión.
De los elementos étnicos importados después de la conquista al fondo de la población rural, sólo merece tenerse en cuenta el berberisco y el
negro. Cuanto al contingente berberisco tuvo importancia en las islas de Lanzarote y Fuerteventura, como lo acreditan varios documentos. Del último
tercio del siglo XVII hemos leído en distintas parroquias de ambas islas, en los libros de visitas pastorales, diversos decretos prohibiendo ciertas
costumbres, “vestir de alquiceles, tocar chirimías, y hablar en algarabía”. Mas como el elemento berberisco no es extraño a nuestra raza,
únicamente hay que considerarlo como una moderna inyección de sangre homogénea.
Respecto a la raza negra, a buen seguro que a la generación de nuestro tiempo en los capas se le escapara un contrabando, no en los sitios donde hubo
negradas para la explotación de ingenios, como Adeje, Santa Lucía de Tirajana, etc., sino entre los diseminados para el servicio doméstico [...].
Por lo tanto, queda desmentida la errónea y generalizada creencia de la fusión biológica entre imazighen insulares e invasores europeos. Esta
postura inadmisible se basa en teorías que pretenden asemejar la Historia de Canarias a la Historia de algunos estados americanos, sin tener en
cuenta que el pueblo amazigh insular no corrió la misma “suerte” que esos pueblos nativos de América que se mezclaron considerablemente con sus
colonizadores europeos.
La sociedad canaria actual, de innegables raíces magas o maúras en su inmensa mayoría, -todos los canarios tenemos un pariente no muy lejano que
fue campesino o pastor- es una sociedad mestiza y heterogénea, al igual que lo fue la sociedad canaria precolonial y lo son todas las sociedades del
planeta. La diferencia existente con la creencia romántica generalizada es que somos, principalmente, el resultado de cruces biológicos de distintos
pueblos africanos. Puesto que como bien dedujo de sus investigaciones el erudito Bethencourt Alfonso: “de los elementos étnicos importados después
de la conquista al fondo de la población rural, sólo merece tenerse en cuenta el berberisco y el negro”.
VII. LA MENTIRA DE LOS APELLIDOS.
¿Por tener apellidos europeos somos necesariamente descendientes de europeos?
Hay que recalcar que en la sociedad colonial cercana a la conquista existía un racismo asombroso hacia el amazigh insular y el continental, hacia el
judío y el moro -al igual que ocurría en Europa-. Incluso vimos, en los textos 3, 4 y 5 del capítulo anterior, como este último apelativo era
popularmente empleado por las escasas pero poderosas familias de filiación europea para dirigirse a los descendientes de imazighen insulares.
La labor de exclusión social que llevó a cabo el fundamentalismo cultural y religioso de los Reyes Católicos junto con el oficio de la Santa
Inquisición, impidió a los imazighen insulares, judíos, negros y moriscos (cristianizados y legalmente tan españoles como los cristianos viejos)
el acceso a cualquier institución española. Esta exclusión duró hasta la llegada de las Cortes de Cádiz en 1812. Es por ello que debían ocultar
su origen para así gozar de prestigio y de progreso social dentro de esa sociedad inquisitorial, racista y esclavista.
1. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Medio siglo atrás, fuera de las faenas agrícolas y ejercicios de lucha, juego del palo, carreras, tiro de barra, etc. casi no se conocía otra
ciencia que la genealógica. Cada individuo era un archivo: sabían y señalaban los que venían de nobles guanches, de guanches labriegos y pastores
honrados aunque pobres y de guanches de viles oficios:
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VII. LA MENTIRA DE LOS APELLIDOS.
¿Por tener apellidos europeos somos necesariamente descendientes de europeos?
Hay que recalcar que en la sociedad colonial cercana a la conquista existía un racismo asombroso hacia el amazigh insular y el continental, hacia el
judío y el moro -al igual que ocurría en Europa-. Incluso vimos, en los textos 3, 4 y 5 del capítulo anterior, como este último apelativo era
popularmente empleado por las escasas pero poderosas familias de filiación europea para dirigirse a los descendientes de imazighen insulares.
La labor de exclusión social que llevó a cabo el fundamentalismo cultural y religioso de los Reyes Católicos junto con el oficio de la Santa
Inquisición, impidió a los imazighen insulares, judíos, negros y moriscos (cristianizados y legalmente tan españoles como los cristianos viejos)
el acceso a cualquier institución española. Esta exclusión duró hasta la llegada de las Cortes de Cádiz en 1812. Es por ello que debían ocultar
su origen para así gozar de prestigio y de progreso social dentro de esa sociedad inquisitorial, racista y esclavista.
1. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“Medio siglo atrás, fuera de las faenas agrícolas y ejercicios de lucha, juego del palo, carreras, tiro de barra, etc. casi no se conocía otra
ciencia que la genealógica. Cada individuo era un archivo: sabían y señalaban los que venían de nobles guanches, de guanches labriegos y pastores
honrados aunque pobres y de guanches de viles oficios: y cuanto a los que tenían casta (negro), conocían por toda la provincia hasta las filiaciones
más recónditas, no escapando ni los emancipados de los últimos vestigios, como el matiz amarillento de las escleróticas o el mismo matiz y la
lúnula de las uñas, etc., ni necesitaban acudir a señales en tan asombroso registro”.
La Iglesia, institución encargada de aculturizar en forma de cristianismo a los pueblos sometidos por el colonialismo europeo, emprendió
paralelamente a la conquista una labor continua de evangelización. Una de las actividades más cotidianas de esta labor era bautizar con nombres y
apellidos europeos -portugueses, castellanos, italianos, etc.- a los imazighen insulares, a los esclavos afrocontinentales y a los indios americanos.
Generalmente, a todos ellos se les ponía el apellido del señor o familia poseedora del agua, la tierra o el ganado para el que trabajaban de
medianero o en régimen de esclavitud. Otras veces les ponían apellidos y nombres al azar, populares en las zonas de procedencia de los europeos.
También se les imprimían nombres de topónimos europeos.
Así lo reflejan numerosas crónicas.
2. Torriani. Finales del siglo XVI.
“Refieren los que toscamente recogieron algunas cosas de estos bárbaros, que la fatídica Tibiabín fue causa de que los isleños no hicieron mucha
defensa y se dejaran bautizar fácilmente”.
3. Abreu Galindo. Principios del siglo XVII.
“También dicen que muchas veces se les aparecía una mujer muy hermosa, en sus necesidades; y que por ella se convirtieron y hicieron cristianos
todos”.
4. Crónicas de la Conquista. Ovetense. Mediados del siglo XVII.
“[...] Y luego fueron todos los canarios batisados y christianos, y los principales conquistadores fueron sus padrinos, y dellos -de la literatura
oral de los canarios precoloniales- se supo sus trajes, costumbres y usos”.
5. Sedeño. Finales del siglo XV.
“[...] Y así ellos -los imazighen insulares- y sus descendientes son muy católicos y cristianos, desde que se convirtieron, sin haberse hallado un
tropiezo; y es tal esta gente de Canaria, que no se tienen por cristianos nuevos, sino por muy católicos y de gran devoción como se dirá
adelante”.
6. Crónicas de la conquista. Ovetense. Mediados del siglo XVII.
“[...] Se venían -los imazighen insulares- al rreal de los nuestros las manos crusadas como disen a pedir misaricordia, disiendo que querían ser
christianos, que no permitiesen vsar con ellos tan gran crueldad, y así fue esto parte para que casi todos o los más dellos se bolviesen christianos
[...]”.
7. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII.
“Llevaron perros de armas, apresaron con grave dificultad a 18 naturales y al Rey, que con ésta había sido cautivo ocho veces, y en ésta viendo
la mucha dificultad de poder huir dijo que quería verse con Bethencourt y al verle se tendió de pecho por el suelo, y dijo con todos los demás les
diesen el bautismo para sí y toda su familia, y el día de Ceniza fueron cristianos; él se llamó Luis de Bethencourt, que ellos llaman Betancor, y
ha quedado el apellido en estas islas; y la Reina, María Bracamonte; y una hija, Luisa de Betancor”.
Las datas nos reflejan como nuestros antepasados más directos y remotos fueron bautizados con nombres y apellidos europeos muy comunes en la
actualidad. En algunas islas menores y en determinadas zonas rurales o cumbreras de las mayores, la endogamia ha producido el fenómeno curioso de la
repetición y contabilidad definida de apellidos.
8. Datas de Tenerife. Principios del siglo XV.
Nº 1326.- Elvira Hernández, hermana de Pedro el Bueno ede Gaspar Hernández, mis criados, naturales desta isla [...].
Nº 306.- María de Lugo, mujer de don Pedro defunto, naturales de esta isla [...].
Nº 1303.- Pedro Martín, natural desta isla [...].
Nº 720.- Pedro Abtejo, gomero [...].
Nº 1292.- Francisco Hara, gomero [...].
Nº 362.- Alonso de Córdoba, canario [...].
Nº 906.- Antonio Díaz, canario [...].
Nº 272.- Juan Uramas, Rodrigo el Coxo, Francisco de León y Fernando de León [...] canarios [...].
Nº 664.- Juan Fernández, canario [...].
Nº 669.- Guillén García, canario [...].
Nº 813.- Alonso González, canairio [...].
Nº 868.- Pedro de Lugo, canario [...]
Existe una larga lista de cientos de apellidos europeos, recogidos en las datas o repartimientos del Cabildo de Tenerife, con los cuales se bautizaron
a algunos de nuestros antepasados precoloniales.
Los repartimientos de tierra, ganado y agua que fueron a parar a las manos algunos pocos miles de colonos (como nos reflejan las datas), seguramente
pasaron a manos de la nobleza amazigh insular cuando los invasores tuvieron noticia de la conquista de América. Pese a que también algunos
conquistadores canarios precoloniales partieron con afán de aventura y rapiña hacia este continente, la mayoría de la nobleza amazigh insular
quedó en sus islas con sus posesiones, supeditadas a su fidelidad con la Corona de Castilla.
Como vimos en las datas, sólo algunos nobles conservaron apellidos en legua tamazight insular, puesto que descender de la élite precolonial tenía
algo de prestigio, sobretodo si el agraciado era procedente de los bandos pacificados o conquistadores. Aún así la mayoría de ellos renunció a su
linaje para, a través de la genealogía, falsificar su procedencia. Como conclusión final nos quedamos con este texto de Bethencourt Alfonso.
9. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX.
“¡Recorred los osarios de todos los cementerios de la isla y encontraréis en la razón de dicha que los cráneos ofrecen los mismos caracteres que
los cráneos guanches coleccionados en los Museos y los que aun encierran cuevas funerarias. Esta prueba es terminante. Ni las falsificaciones
genealógicas, ni la suplantación de documentos, ni las ocultaciones, ni las vanidades, ni el desenfado de los cronistas, pueden destruir la verdad
histórica escrita en nuestros propios huesos!”.
VIII. LA OCULTACIÓN CIENTÍFICA.
Desde finales del siglo XIX, el afán de investigación de muchos científicos europeos acerca del origen y evolución del ser humano, trajo a
Canarias las primeras teorías científicas referentes a la continuidad de los grupos humanos precoloniales. El abundante material orgánico
encontrado en las islas y conservado gracias a la práctica de la momificación por parte de los imazighen insulares, permitió a muchos científicos
europeos llevar a cabo sus estudios y corroborarlos con la población canaria de la época.
Las instituciones culturales canarias han ignorado conscientemente la existencia de cientos de estos estudios, emprendidos a iniciativa de diferentes
autores extranjeros de gran prestigio en sus lugares de origen.
Hoy en día, las instituciones canarias sólo se atreven a publicar los estudios antropológicos o genéticos más desfavorables para las teorías
continuistas. Se trata de estudios promovidos precisamente por estas instituciones, conscientemente amañados para ofrecer un resultado óptimo con el
ideario político de la extinción y del mesticismo pocahontiano, anteriormente citado. ¡Qué curioso que los resultados no coincidan nunca con los
estudios realizados a iniciativa de particulares extranjeros y no españoles!
Según los investigadores modernos, las escasas teorías científicas que afirman la extinción fallan en los siguientes procedimientos:
• Escasa fiabilidad de la muestra sanguínea. Normalmente analizan pocas centenas de muestras sanguíneas para todas las islas, en lugar de llevar a
cabo auténticas investigaciones de campo. Un estudio genético serio se debería realizar teniendo en cuenta las particularidades insulares y
municipales, puesto que de otra manera se excluye a la mayor parte de la población de las tesis emitidas.
• Inexistencia de criterio genealógico. Normalmente se lleva a cabo la elección de personal sin tener en cuenta la genealogía del mismo. Si
además añadimos que estos estudios se llevan a cabo en las capitales canarias, podemos entrever la poca fiabilidad de los resultados sabiendo el
creciente asentamiento europeo, principalmente español, que han sufrido en los últimos cuarenta años.
• Necesidad de criterio geográfico. Si los estudios genéticos se llevan a cabo en las ciudades, ignorando los núcleos rurales, el resultado
siempre saldrá favorable a las teorías extincionistas. En primer lugar, porque las capitales canarias soportan una gran cantidad de cruces
relativamente recientes entre europeos y canarios, además de soportar una alta densidad demográfica de ciudadanos europeos. En segundo lugar, porque
los canarios originarios de las capitales han tenido mayor contacto biológico con los europeos que los canarios de extracción rural. En tercer
lugar, porque algunos de estos canarios son los descendientes de los vecinos, el grupo social más susceptible a cruzarse con los europeos para así
mantener los privilegios de tenencia.
Existen muchos más errores metodológicos cometidos conscientemente en estas investigaciones. No los citaremos aquí por abarcar la compleja
terminología de la antropología y de la biología, aunque han sido comentados por los estudios de los antropólogos canarios y no canarios más
críticos y recientes. Aún así, salvo raras y reprochadas excepciones, los estudios antropológicos han demostrado la continuidad biológica de los
imazighen insulares por encima de los insignificantes aportes europeos.
Por último, la Antropología ha demostrado que la población canaria actual tiene una equivalencia genética muy próxima a las poblaciones imazighen
menos arabizadas de Túnez, Libia, Marruecos y Argelia. Aquí citaremos algunas conclusiones relevantes.
El antropólogo catalán Miguel Fusté de Ara, llegó a la conclusión de que la tipología física de la población canaria actual era prácticamente
la misma que la de su ascendiente precolonial. De la misma manera, no le resultó nada curiosa esta afirmación, puesto que conocía las tesis
científicas anteriores de sus colegas europeos.
1. Fusté de Ara. Año 1958.
“Al cotejar los principales rasgos tipológicos de la población actual vinculados al esqueleto con los de la prehistórica, es de considerable
interés por cuánto se ha afirmado repetidas veces de manera tendenciosa la desaparición, poco menos que completa, de la población aborigen. Por lo
demás esta persistencia de los elementos de la antigua población nada tiene particular, si se considera el acusado aislamiento de los núcleos
rurales que determinan la existencia en ellos de un elevado grado de endogamia, y había sido ya mencionada en los trabajos más antiguos de Verneau
(1887), Fischer (1931) y Wölfel (1931) para todo el archipiélago, y en la más reciente de Schwidetzky en 1957 para la isla de Tenerife.
Una nota común a ambas poblaciones, prehistórica y actual, es la acusada hetereogeneidad en cuanto a su textura racial se refiere, ya advertida
desde los primeros tiempos de la conquista y que aparece reflejada así mismo en anteriores trabajos sobre la antropología insular. Entre los
diversos elementos que la constituyen merece citarse, en primer lugar, el tipo cromañoide presente en todas las islas, aunque con importantes
diferencias en lo que se refiere a su frecuencia numérica.
Por tanto, después de las observaciones de la mayor parte de los autores que han investigado en las islas, ha podido establecerse la persistencia
hasta nuestros días de los elementos que constituían el complejo racial de las poblaciones prehistóricas aborígenes. Y esto no de forma
esporádica, sino todo lo contrario, formando auténticos núcleos de población”.
La antropóloga Ilse Schwidetzky realizó una auténtica investigación de campo en el Archipiélago que conformó su tesis doctoral. Sus conclusiones
han sido muy fructíferas para explicar los fenómenos poblacionales transcurridos en las Islas a raíz de la conquista, y para poner fin al absurdo
bulo del aniquilamiento guanche.
2. Ilse Schwidetzky. Año 1975.
"Las islas Canarias ofrecen un campo extraordinario para la investigación antropológica. Primero porque en ellas una población prehistórica dejó
en sus cuevas sepulcrales y en sus túmulos un material óseo excepcionalmente abundante (...) y además, la historia de la población de estas islas,
en su evolución a partir de la conquista, es suficientemente conocida. Por lo menos desde Wölfel (1930) se sabe documentalmente que los grupos
humanos prehispánicos no se extinguieron sino que sobreviven en la población actual, después de un inicial y rápido proceso de cristianización y
aculturación".
El antropólogo canario Francisco García Talavera -Conservador del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife-, conocedor de las anteriores tesis
científicas acerca de la continuidad biológica de los imazighen insulares, nos demuestra, según los procedimientos científicos más modernos, como
la aportación biológica de los invasores europeos al fondo poblacional precolonial fue insignificante.
3. García Talavera. Año 2000.
“A pesar del fuerte bajón poblacional a consecuencia de la guerra, esclavitud y enfermedades, la población aborigen canaria quedó en mayoría con
respecto a los colonizadores europeos, fundamentalmente ibéricos, como lo atestiguan los registros de la Inquisición española, las datas de
repartimiento de tierras y otros muchos documentos.
Según Wölfel (1992), en el siglo XVI al menos la mitad de la población de Gran Canaria (10.000 habitantes) era aborigen, sin contar los mestizos
entre canarios y españoles, pues muy pocos traían mujeres. En el caso de Tenerife, según el mismo autor, también se puede afirmar que, en el siglo
XVI, tres cuartas partes de la población de Tenerife era de origen guanche. Wölfel llega finalmente a la conclusión de que a pesar de la
inmigración europea en siglos posteriores, y de la fuerte emigración canaria a América, entre 2/3 y 3/5 de la población nativa actual lleva sangre
aborigen y el resto europea.
[...]La reflexión final que nos atrevemos a exponer es que, a la vista del abundante registro arqueológico, antropológico y lingüístico, junto al
avance en el conocimiento de la prehistoria y la historia norteafricana y, sobre todo, los contundentes resultados de las investigaciones en biología
molecular que están saliendo a la luz en los últimos años, es indudable la relación genética de los canarios con los pueblos norteafricanos
amazighes.
El hecho de haber vivido separados durante milenios, al haber cruzado el mar y poblar las islas unos, y los otros soportando invasiones, conquistas y
colonizaciones - que más tarde sufrirían los insulares - por parte de otros pueblos no africanos, no ha borrado las huellas del origen común.
Los pueblos invasores influyeron culturalmente en los que no se refugiaron en las montañas o en el desierto, pero el flujo genético fue escaso hasta
la llegada al continente desde Oriente de los musulmanes Beni-Hilal en el siglo XI, que, aunque no influyeron de manera contundente en el pool
genético, si contribuyeron decisivamente a la arabización e islamización del Maghreb. En las islas fueron los ibéricos los que siguieron el mismo
guión aunque desde distintas ópticas culturales y religiosas. Estos españolizaron y cristianizaron a la fuerza a los canarios, pero como hemos
visto, tampoco alteraron en gran medida la genética insular.
De manera que, a pesar de todos estos avatares los canarios y los norteafricanos continentales seguimos conservando las características étnicas
básicas que nos identifican con una raíz común que se remonta muchos milenios atrás, cuando unos invasores - curiosamente también venidos de
Oriente hace casi 10.000 años, posiblemente a consecuencia del cambio climático postglacial - arrinconaron y sometieron en gran parte a los
autóctonos de ese momento”.
Por último, algunos autores han certificado la continuidad en Canarias de caracteres físicos o tipos humanos que se han extinguido o que son
difíciles de encontrar en el Continente africano.
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4. Camps. Año 1984.
“Del tipo Mechta el Arbi subsisten hoy en día algunos raros elementos en la población norteafricana que, en su casi totalidad, pertenece a las
diferentes variedades del tipo mediterráneo. Aquellos representan como máximo el 3% de la población actual del Maghreb, pero son mucho más
numerosos en las Islas Canarias".
IX. CONCLUSIÓN FINAL.
La colonización del Archipiélago Canario no fue un fenómeno poblacional considerable, fue un proceso de aculturación que tuvo como herramienta
principal el cristianismo. El hecho insular fue el catalizador este proceso y permitió al colonialismo español llevar a cabo sus fines: asimilar en
lengua, religión y cultura a los imazighen insulares.
Pese a todas estas dificultades, la escarpada orografía permitió al amazigh insular conservar sus formas de vida y gran parte de la cultura asociada
a ellas. El idioma, la religión y la cultura precoloniales se conservaron prácticamente intactas en determinadas zonas rurales del Archipiélago
hasta hace aproximadamente tres siglos -que haya sido certificado documentalmente-.
Salmon. Mediados del siglo XVIII.
“Il loro antico linguaggio, che tuttavia subsiste in Candelaria, e in Guimar, fomiglia molto a quello de´Mori di Barbaria”.
Han sido diversas las causas que han hecho que la herencia de nuestros abuelos imazighen insulares haya ido en detrimento.
• La inexistencia de prestigio, reconocimiento, protección y divulgación por parte de las instituciones políticas y culturales de Canarias.
• La persecución política de su práctica y divulgación -desde la conquista- por parte de órganos de poder como el Estado, la Iglesia y el
Ejército.
• El retorno de los indianos y el nuevo prestigio cultural americanista.
• La represión franquista y la profusión ideológica del españolismo nacional-católico en el seno de la clase política canaria.
• Las nuevas estructuras socioeconómicas surgidas con el auge del monocultivo construcción-turismo.
• El desarraigo del entorno rural al producirse el éxodo masivo de los maúros o magos hacia las ciudades dormitorio para trabajar en el nuevo
monocultivo.
• La creciente densidad demográfica como consecuencia del arribo de oleadas migratorias de europeos para establecerse en Canarias.
• La inexistencia en Canarias de una revolución cultural oficializada de tipo nacionalista y de enfoque africanista.
Con este humilde estudio, que esperamos que sirva para posteriores investigaciones llevadas a cabo por auténticos especialistas en la materia, las
oscuras mentiras de la colonización quedan sacadas a la luz. Los argumentos románticos y dogmáticos que durante siglos han sido oficializados por
las instituciones culturales canarias están siendo paulatinamente rebatidos por las investigaciones antropológicas e históricas más recientes. La
colonización deja de ser gradualmente un tema tabú, para convertirse en un importante terreno para la investigación histórica y antropológica.
Cada vez le resulta más difícil al oficialismo ocultar el verdadero transcurrir de la Historia de Canarias. Una Historia escrita con la codicia de
la nobleza amazigh insular, la aculturación represiva ejercida por los europeos y asimilados desde las instituciones coloniales, la sangre derramada
por los alzados, el sudor de la esclavitud en los monocultivos, los juicios inquisitoriales de la Iglesia, las penurias de los magos o maúros, etc.
Una Historia en la que sus principales protagonistas, los imazighen insulares y sus descendientes, han quedado completamente marginados a pesar de
haber sido -y ser- mayoría. Una Historia que se ha pretendido criollizar en beneficio de la razón de ser de una minoría acumuladora de origen
europeo que ha acaparado desde siempre el poder económico y político del Archipiélago, sujeto a los preceptos de la metrópoli.
Lo que debemos preguntarnos ahora es: ¿Qué les espera a las generaciones venideras de canarios y canarias? ¿Conocerán nuestra verdadera Historia?
¿Estarán prevenidos de las mentiras de la colonización oficialmente institucionalizadas? ¿Tendrán noticia alguna de su ascendencia directa
amazigh insular? Si las cosas siguen su rumbo actual posiblemente estarán cada día más alejados de su propia realidad. El colonialismo cultural (el
de nuestros centros educativos) continuará haciéndoles creer algo que no son.
Los canarios precoloniales tenían mecanismos culturales para que sus descendientes perpetuaran la memoria histórica de su pueblo. Muestra de ello es
que imprimieron nombres a sus montañas, como consecuencia de su culto a las cimas, para que su lugar de procedencia continental quedara inmortalizado
para la posteridad. Uno de estos cientos de orónimos es Tinganar: nombre que los herreños actuales le siguen dando al (militarmente amenazado) Pico
de Malpaso.
En lengua tamazight, Tinganar deriva del conjunto “Ti-n-Ganar”, que significa “Tierra de Ganar”. Ganar es la zona geográfica, en el Norte de
África, donde se establecía la célebre y combativa tribu amazigh de los canarii, que tanta importancia tuvo en el poblamiento del Archipiélago al
que posteriormente brindó su nombre (latinizado).
Viera y Clavijo. Finales del siglo XVIII.
“En el año 42 de nuestra era, Seutonius Paulinus, jefe romano, dirigió una expedición contra los habitantes de la región de Canar o Ganar,
tierra que se extendía desde las faldas del Atlas hasta los territorios situados entre los ríos de Dra y Senegal, en la zona atlántica del noroeste
africano”.
Nuestra labor cultural debe ir encaminada a crear nuevos mecanismos, independientes de toda institución colonial, para transmitir la Cultura e
Historia de nuestros antepasados a las generaciones venideras. Si desistimos, estamos condenados a perecer bajo el colonialismo cultural europeísta
oficializado, defensor a ultranza de las teorías extincionistas, aniquilador y encubridor de nuestra herencia africana. Ya lo profetizó el cronista
Herrera hablando sobre las conquistas europeas del Norte de África.
“La evangelización de los moros ha sido siempre un problema difícil, casi siempre de resultados negativos. Únicamente en Canarias esta tarea ha
dado frutos positivos en tal cuantía que en la práctica no existe diferencia entre los cristianos de origen español, guanche o moro. La
cristianización canaria los asimiló en religión, en lengua y cultura”.
BIBLIOGRAFÍA.
-MAGOS, MAUROS, MAHOREROS O AMASIKES. Hupalupa.
-CUADERNILLOS DE HISTORIA DE CANARIAS (3 volúmenes). Hupalupa.
-HISTORIA DEL PUEBLO GUANCHE (Tomos I y III). Bethencourt Alfonso.
-EL ÁRBOL DE LA NACIÓN CANARIA. Áfrico Amasik.
-LAS CANARIAS PREEUROPEAS Y EL NORTE DE ÁFRICA. PARALELISMOS LINGÜÍSTICOS Y CULTURALES. Ahmed Sabir.
-LOS CANARIOS EN LA CONQUISTA DE TENERIFE. Rosa Olivera.
-GRUPOS HUMANOS EN CANARIAS DESPUÉS DE LA CONQUISTA. Lobo Cabrera.
-HISTORIA DE LA CONQUISTA DE LAS SIETE ISLAS DE CANARIA. Abreu Galindo.
-HISTORIA DE LAS SIETE ISLAS DE CANARIA. Marín y Cubas.
-EL FÓSFORO ENCENDIDO. Víctor Ramírez.
-EL PARAÍSO PODRIDO. Víctor Ramírez.
DIRECCIONES WEB.
http://www.azarug.org/debate
http://www.elguanche.net
AGRADECIMIENTOS.
A las compañeras y compañeros de Azarug por su apoyo incondicional, su interés por buscar la verdad y su valentía para enfrentarse sin tapujos al
colonialismo español.
A la compañera Irma Mora Aguiar. Sin tu ayuda y tu paciencia este documento habría generado -sin quererlo- algunas opiniones muy deseadas por los
colonialistas.
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aranfaibo
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Compatriota, esto que es un tema o una tesis doctoral respecto a los apellidos yo tengo un apellido peninsular y me siento orgulloso de
llevarlo, y soy tan canario como cubillo mismo.
asudem.
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TiNeRfEñO
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oh, yo todo lo ke me manden o encuentre, lo pongo aki para compartir
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Pelinor
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No se si les aporta algo, pero todo lo que afirman es comprobable en los nucleos rurales, se puede afirmar sin temor a equivocarse la continuidad de
linajes guanches, mediante los documentos parroquiales.
Como ejemplo pongo mi caso personal, y que es que esta semana santa, no se como, me puse a leer un libro sobre apellidos de Adeje(muestra una serie de
genealogias), escrito por el Chasnero Nelson Díaz, y pude comprobar como la familia de mi abuelo, natural de Taucho y pariente de la mayoria de sus
habitantes, se remontaba su presencia documentada hasta el momento de la conquista, e incluso se señalaba que eran descendientes por línea de una
hija de Don Diego de Adeje, que antes de ser bautizado solia ser conocido como Pelinor mencey de Adeje.
Y así la ironía de la vida, cuando hace años uno se registra con el nombre del mencey de su pueblo y los años le dan esta noticiajeejeje
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ABACELOY
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AHUL.
La vida a veces es ironica y tambien cruel.
La mujer o la hija de D. Diego de Adeje fue violada por los invasores conociendose hasta el nombre del violador.
Solia pasar en los bandos de paz que el propio Mencey ya Bautizado actuaba de padrino de los demas pasando estos a tener el apellido del Mencey.
Tannemirt
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