ESPECIAL - CONSTITUCIÓN
CONSTITUCIÓN VERSUS SOBERANÍA
Por otro lado el Franquismo, imperialista en esencia, había maximizado las actitudes españolistas y prepotentes especialmente en las naciones donde más desarrollado estaban los sentimientos centrípetos, y donde las contradicciones nacionales alcanzaban niveles insostenibles que exigían de nuevos modelos políticos que respetaran la identidad, cultura y lengua de estos territorios frente a la homogenización nacional del nacionalismo español, dominante tanto entonces como hoy en día. El régimen forzado por la cuestión nacional cedió dotando de gobiernos autónomos a todos los territorios del estado, fue el llamado proceso de “café para todos” . La descentralización sirvió de colchón antinacionalista, para desinflar las ambiciones nacionales de los pueblos. Hubo básicamente dos vías para alcanzar la autonomía. Las llamadas “nacionalidades históricas ” se anticiparon en el reconocimiento autonómico; consiguiendo ciertas competencias y privilegios de los que el resto de autonomías carece. Al igual que en el período republicano; Canarias por la cobardía y el desinterés de su clase política quedó relegada a una segunda categoría regional en vez de formar parte del grupo vanguardista de las nacionalidades históricas, que es donde realmente nos correspondería estar en cualquier caso; no es que consideremos que unos pueblos deban contar con mayores cuotas de soberanía que otros, sino que es básico el respeto a la diversidad y el reconocimiento de los hechos particulares de cada nacionalidad, y en este sentido entendemos que “no se puede tratar con la misma medicina diferentes casos” , y contraponemos al “café para todos” el “café para quien lo quiera y chocolate para quien lo desee” . Son l@s ciudadan@s que viven y trabajan en un determinado territorio quienes en última instancia deben tener la capacidad de decidir el modelo político en que deseen vivir y este derecho democrático, reconocido por todos los organismos internacionales y que no recoge la carta magna española se llama: Autodeterminación.
El nuevo mapa autonómico estaba hecho a medida de los intereses españolistas, se fraccionaron países en diferentes autonomías, sin duda alguna con la intención de evitar cualquier coincidencia territorial entre las nuevas autonomías “concebidas” por el nacionalismo español y las exigencias de los nacionalismos periféricos. Caso de Catalunya, Euskalherria o Castilla. La autonomía fue consultada y apoyada mayoritariamente allí donde se referendó, no fue así en Canarias; el nacionalismo estaba muy avanzado y llegamos a representar una seria amenaza a la estabilidad territorial del Estado. Algunos gobernantes políticos de entonces han reconocido que se evitó consultar al pueblo canario ya que existían serias probabilidades de que l@s Canari@s rechazáramos el Estatuto español de autonomía, en pro de nuestra autodeterminación.